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Juicio al Hip-Hop

Hacia finales de los 80 la música hip-hop era la que dominaba las pistas de baile y las radio-fórmulas. Y había popularizado el uso de “samples” pequeños (o no) fragmentos directamente tomados de otros artistas, por lo general fácilmente reconocibles.

Evidentemente había quejas por todos lados, especialmente cuando la versión que contenía el sample tenía más éxito que aquella de la que había sido tomada. Por regla general, básicamente, no había reglas. Se copiaban sin ningún control y en cualquier cantidad. Los Beastie Boys en su Paul’s Boutique (1989), por ejemplo, usaron más de 100 trozos de música ajenos. Cierto es que la cortesía profesional hacía que se notificara generalmente al autor cuya música había sido “tomada prestada” e incluso se ofrecían gratificaciones a veces, pero la verdad es que era la ley de la selva por dos motivos principalmente: Por un lado, las leyes eran confusas y a menudo contradictorias por lo que existía una enorme zona gris y, sobre todo, porque el hip-hop daba mucho dinero, y la práctica estaba tan extendida que todas las discográficas se aprovechaban de esta zona gris y tenían en su catálogo obras “conflictivas”. Nadie quería ser el primero en tirar la piedra porque todos tenían algo que esconder y la piedra terminaría tarde o temprano volviéndose en su contra.

Pero sucedió algo que cambiaría las cosas para siempre. Biz Markie era un rapero en la nómina de la Warner Bros Records con un par de discos exitosos a sus espaldas. Para su tercer trabajo decidió usar el piano de una canción de Gilbert O’Sullivan de 1972: Alone Again (Naturally). Markie pidió como cortesía permiso a O’Sullivan para usarlo y éste accedió con la condición de oir el trabajo antes de su publicación. Así fué. Biz Markie grabó la canción y se la envió. Lo que O’Sullivan supo entonces fue que Markie era de la variante “humorística” del hip-hop, y básicamente en su versión se burlaba del tipo de público al que le gustaba ese tipo de canción. Ofendido y queriendo defender a sus fans, O’Sullivan le prohibió el uso de su canción. Biz Markie ignoró la prohibición, como era por otro lado costumbre, y publicó la canción en su disco “I Need a Haircut” de 1991.

Con lo que no había contado Markey y tampoco la Warner Bros. era que en esta ocasión la poseedora de los derechos era la Grand Upright Music, Ltd, una pequeña compañia sin nada que perder. Así que de la noche a la mañana se encontraron con una demanda de las gordas.

Por resumir el proceso que tuvo lugar en 1992, el planteamiento de la acusación era el previsible: Biz Markie había usado el trabajo de otro sin su consentimiento. Por su parte, la defensa adujo de forma comprensible pero probablemente errónea que lo había hecho porque era la costumbre generalizada, y que todo el mundo lo hacía.

Finalmente, en diciembre de 1992, el juez Kevin Duffy dictó una sentencia histórica y controvertida. Comenzó citando a la Biblia – algo que fue criticado – “No Robaras” y a partir de ahí la sentencia fue de mal en peor para los intereses de los demandados. El mismo hecho de que hubieran pedido permiso originalmente fue usado como prueba de que sabían que tenían que hacerlo, y el argumento de que la ley era ambigua animó al juez a clarificarla de forma radical: Tienes que tener el permiso. Punto.

De hecho el juez fue tan firme que llegó incluso a mandar el caso al fiscal para que iniciara acciones por robo (un delito penal) contra los acusados aunque al final no se tomara acción alguna al respecto.

Como consecuencia de esta sentencia la industria cambió para siempre (o al menos, hasta tiempos relativamente cercanos). La Warner Brothers y Biz Markie fueron obligados a retirar del mercado todas las copias del disco y single y volvieron a editarlo un tiempo después sin el tema “culpable”, que no ha vuelto a aparecer “legalmente” en ninguna de las ediciones posteriores, incluidas las mas recientes.

Además quedó claro a partir de ese momento que el permiso del autor original era obligatorio, algo que llevó a las grandes discográficas a aumentar sus plantillas para asegurarse de que todos y cada uno de los samples tenían el correspondiente visto bueno. El producto se encareció y por tanto solo los que tenían perspectivas de grandes ventas fueron editados. Además, viendo que la situación legal estaba ya meridianamente clara cada vez mas autores comenzaron a negarse a ceder sus derechos, o directamente pedían una cantidad desorbitada para condecerlos.

La música hip-hop cambió, por tanto, y con ella la industria. A partir de ese momento no se pudo usar esos samples y los artistas mas reconocidos de este estilo comenzaron a usar, si acaso, uno o dos en sus temas, dado que difícilmente podían permitirse mas.

Biz Markie, siguió publicando discos durante algún tiempo y tuvo el buen humor de titular al disco siguiente a la sentencia “All Samples Cleared” (Todos los samples autorizados). Por su lado Gilbert O’Sullivan comentó tiempo después que probablemente hoy en dia no iniciaría acciones legales, dado el tremendo impacto que tuvo el juicio y en la industria, y que nunca pudo haber imaginado sus consecuencias.

2 Comentarios

  1. Humberto Di Massimo

    Pues sí parece que por aquel tiempo, el Hip Hop, más que necesitarlo, les fue impuesto el corte de pelo

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    1. Carlos Formby (Publicaciones Autor)

      Un comentario! Ya ni me acordaba de lo que era éso! 🙂

      Responder

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